Es una variante del vibrador tradicional, y aunque se suele denominar huevo porque es su forma más corriente, también podríamos introducir en este concepto otro tipo de diseños que el mercado ofrece y pueden adoptar la forma de patito, de fresas, etc, ya que realizan la misma función. Sus formas redondeadas permiten la introducción completa en la zona vaginal y su pequeño motor a pilas o batería le permite un movimiento autónomo que puede estar controlado por un mando a distancia en muchos de los modelos disponibles. Probablemente, la gran ventaja que introduce un huevo vibrador es que podemos usarlo en cualquier lugar y circunstancia, sin tener que relegarlo a los momentos íntimos. Para muchas mujeres, el huevo es imprescindible en su vida cotidiana y suelen disponer de él incluso en el trabajo o en momentos puntuales de su vida, en los que deseen introducir sensaciones de placer. Pero en lo que se refiere al sexo, un huevo no sólo puede ser un instrumento de uso privado, sino que abre muchas posibilidades en el juego de pareja. La estimulación vaginal que proporciona con sus diversos grados de intensidad puede ayudar a poner a punto a una pareja que necesite más tiempo que nosotros para alcanzar el clímax, o simplemente que quiera experimentar.
Pero los huevos vibradores no sólo son un juguete; muchos médicos los recomiendan para mujeres que han dado a luz hace poco tiempo, o que tienen pérdidas de orina, porque estimulan la musculatura de la zona vaginal y le dan más elasticidad y fortaleza. Asi pues, las indicaciones de uso son numerosas y muy beneficiosas, además de que pueden ser el producto perfecto para introducirnos en el mundo del juguete erótico, por su precio, su discreción y sus funciones. Si todavía no has probado uno, ¡anímate!.

Los canales de distribución de la mayoría de los productos que encontramos en el mercado suelen ser bastante poco flexibles, y por tanto, la introducción de nuevas vías para llegar a los clientes puede ser una verdadera odisea para muchas empresas. Sin embargo, a todo el mundo parece sorprenderle la facilidad con la que las empresas que venden productos eróticos se han introducido en el canal de la venta directa. Sorprende pensar que una sociedad que hace veinte años miraba con desprecio las minifaldas y los bikinis, hoy permita sin rubor que sus féminas acudan a reuniones en casas particulares de amigas o familiares para adquirir productos cuya finalidad es mejorar las relaciones sexuales con su pareja, o lo que podría ser peor: para colmar sus propios deseos y fantasías íntimas. Pero afortunadamente, así es. Se han puesto de moda y muchas esperan su turno para ser invitadas a una de ellas. El sistema es un viejo conocido: una chica convoca a sus amigas a su casa para que una demostradora les enseñe y les venda los productos que se encuentran habitualmente en una sex-shop: vibradores, huevos vibradores, dedos mágicos, bolas chinas, aceites de masaje, lubricantes, lencería sexy, etc…

Se trata de fiestas bastante divertidas, donde la desinhibición del tema sexual se palpa en el ambiente, y donde las chicas se encuentran lo suficientemente cómodas y libres como para hablar abiertamente de cualquier aspecto relacionado con el sexo; preguntan, opinan, aprenden y, como no, conocen lo que el mercado puede ofrecerles para ayudarles en sus relaciones íntimas, y lo compran. Asi pues, satisfacción para todos: ellas evitan el mal trago de entrar en una tienda solicitando ciertos productos, y las empresas hacen su agosto llegando a un sector de clientes que, animadas por la emoción del momento y por el buen rato que pasan, compran mucho más de lo que estarían dispuestas a hacer si estuvieran solas en un punto de venta.

Un vibrador, como su propio nombre indica, es un aparato que puede adaptar diversas formas y que esta provisto de un motor que lo dota de movimiento, para que una vez que sea puesto en marcha, disponga de autonomía propia y nos proporcione placer, exigiendo un mínimo esfuerzo por parte del usuario.
En el mercado, podemos encontrar diversas formas y tamaños, lo que nos permite que escojamos aquél que mejor se adapte a nuestros gustos y expectativas: desde los más pequeños y discretos, que pueden llevarse en un bolso y pasar totalmente desapercibidos, hasta artilugios de considerables proporciones que están dispuestos en forma de tridente y que son activados con  un potente motor que necesita de 8 pilas medianas para funcionar. Este super-vibrador es digno de ver; sus tres brazos se mueven en diferentes sentidos de rotación para adaptarse a las tres partes a las que van dirigidos: el clítoris, la vagina y la zona anal; el brazo central que se destina a la vagina es el más grande e incorpora diferentes materiales internos y movimientos, con grados de intensidad variable. Los hay incluso con bolas metálicas protegidas por una cápsula de plástico especial con un movimiento en forma de tirabuzón, hacia arriba y hacia abajo. En cualquier caso, y en cualquier formato, suele ser un producto muy completo que proporciona múltiples sensaciones.

Otros formatos en este tipo de productos son los huevos vibradores, a los que dedicamos una sección especial, debido también a su gran variedad de diseños y tamaños, y a su originalidad. Además, los huevos vibradores no sólo son un juguete para regalarnos satisfacciones de tipo sexual, sino que es recomendado en casos concretos por prescripción facultativa, con el objetivo fundamental de fortalecer los músculos de la zona genital.

Por otro lado, conviene dejar claro en esta sección que los denominados Dildos son también aparatos consoladores, pero que no disponen de motor de vibración, y que han de ser usados de forma manual, opción que suele estar más destinada a prácticas sexuales compartidas, ya que la pareja es quien lo aplica, mientras que los vibradores suelen estar más destinados al uso individual.

Una vez que te pones a probar sensaciones… las hay para todos los gustos y colores y entre las menos fáciles de hacer está el envasado al vacío, la vacuum bed...  A mí me encantaría meter dentro a alguien en concreto… todo sea en pro de que vivan nuevas experiencias, claro.

La verdad es que yo soy un poco de las que se ahoga en un vaso de agua, así que lo de meterme dentro de la cama y que me dejaran inmóvil y envasadita no fui capaz de probarlo pero sí que me gustaba ver allí a los más lanzados y preguntarles al salir cosas sobre lo que habían sentido… ninguno salió insatisfecho así que algo tendrá el agua… cuando la bendicen.

Lo que sí me gustaba es tocar… deslizar las manos sobre algunos de los cuerpos masculinos y femeninos que se deslizaron entre el látex y quedaron absolutamente inmersos en una sensación que por desconocimiento no puedo describir pero que imagino que la percepción del mundo debe limitarse mucho al yo mismo porque en teoría no ves, no oyes con claridad y solamente te preocupa seguir respirando con lo que la propia respiración se convierte en la protagonista absoluta de nuestra vida.

Otra cuestión es cuando manos que no ves empiezan a tocar tu cuerpo por todos los rincones (accesibles) y las sensaciones de las caricias se expanden, se magnifican… yo era de las toconas, pero los tocados/as salían siempre sonriendo.

No es como para poner una vacuum en casa, aunque una vez plegadas y recogidas no ocupan apenas sitio, pero sí es como para no perderse la experiencia cuando hay oportunidad en los diversos encuentros y si en el de Madrid me la perdí… a ver si en la próxima me “envasan” y puedo contarlo de primera mano. La verdad ¿os entreveríais a meterse dentro?

foto azotes

No… aún no las hay con todo tipo de frases pero seguro que se pone de moda y llegaremos a tener paletas de spanking para decirnos cualquier cosa… o algo así deben haber pensado los holandeses al fabricar esta que sirve para “starcir” el nombre de la revista que publicitan a golpe de spanking sobre las nalgas.

A mí personalmente me encantaría que empezara a haber difusión de este tipo de implemento y que además del típico corazoncito que sí se puede encontrar para hacer más o menos esto, hubiese otras posibilidades menos “románticas”… frases irreverentes, imaginativas, provocativas… frases rojas sobre nalgas blancas… spankintarios (spanking publicitarios) originales y divertidos… ¿qué pondrías en la tuya?

kimbaku

Cuestra trabajo introducir ciertos espectáculos eróticos en los ambientes donde la gente no está acostumbrada a ellos, dígase pubs, discotecas, etc. Aunque algunos como El Rincón de Jack, en Mälaga, Sileno Pub en Granada o La Urbe del Kas en Madrid, se van atreviendo a hacer cosas diferentes, el público no siempre es tan receptivo como gustaría y alguna cara reprobatoria se sigue viendo aún.

No es precisamente esto lo que deben haber pensado en JABLONKA GALERIE en Berlin a la hora de exponer la obra de NOBUYOSHI ARAKI llamada “Kimbaku“. Como creo que no nos pilla de paso la galería al menos podemos ver sus fotos en la web de la página y disfrutar de la estética de este arte.

En el vídeo adjunto podeis ver también a la gente disfrutando de la exposición, lo cual puede ser una forma más de acercarnos a ésta. Como se puede apreciar en el vídeo, cuando algo se nos plantea como arte, como natural y como “permitido” no hay problema en ver este tipo de imágenes y/o espectáculos. Todo depende del enfoque que se de a la situación, pero en general, la aceptación es muy amplia por lo que podemos decir que poco a poco este tipo de arte se irá imponiendo también en el mercado occidental, incluso en el nuestro que es tan “distinto”.

Para Laura Valero, la protagonista de Diosa, la vida es un constante reto que nos dice: «¡atrévete!».

Algo tímida, de costumbres moderadas y con un buen puesto de trabajo, Laura está profundamente enamorada de su marido, Rodrigo, y es lo bastante atractiva para despertar la admiración de los hombres.

Tras ver en Internet sobrecogedoras imágenes de jóvenes japonesas sometidas a sesiones de bondage, decide afrontar su particular desafío y adentrarse en los misteriosos paraísos de la entrega, el abandono y la sumisión.

Presa de una oscura curiosidad, apoyada por Rodrigo, comienza así su turbadora aventura en busca de libertad mediante el placer y se lanza a una indagación extrema que la llevará a conocer y aceptar sus más ignotos demonios sexuales.

El escenario donde se desarrolla la búsqueda es su ciudad, Barcelona, y su guía un maestro japonés de bondage que, a cambio de su sometimiento total, promete conducirla a un territorio donde impera la libertad absoluta, donde el cuerpo es una puerta hacia la sabiduría.

Maestro Yuko, un exquisito artista, apasionado lector de clásicos como Basho y experto cocinero y degustador de platos exóticos, someterá a Laura a un difícil adiestramiento.

Si sale victoriosa de éste, accederá a esos «paraísos de la entrega» con los que sueña, y será digna de un encuentro con su Maestro en el curso de una fiesta que quedará grabada para siempre en su piel y en su memoria.

 Ficha técnica.

Título: Diosa Colección: La Sonrisa Vertical Número: 128 Ilustración de la sobrecubierta: detalle de Mujer empolvándose el cuello, de Kitagawa Utamaro (1753-1806). © Derechos reservados.

Hay frases que impactan. Yo leí una hace más de un año y la guardo como algo especial

Un Amo es quien enciende las velas para iluminar los rincones del alma sumisa” . Entonces yo no entendía casi nada. Ahora creo que voy entendiendo algo.

Una de las cosas que más me gusta del bdsm es la variedad de estímulos que se disfrutan. La sencillez de encender unas velas o un poco de incienso y percibir cómo la atmósfera se llena de su olor. La ceremonia inicial para preparar lo que va a ser usado en la sesión. El “atrezzo”. El brillo de la piel desnuda a la luz de las velas. El calor de la cera derretida sobre el cuerpo tendido.

Realmente, todo es muy sensual. Todo se percibe a través de los sentidos y todos ellos reciben parte de lo que compone el juego. Pero el “juego” no es sólo lo que se ve o lo que se siente sino que va mucho más allá y que debe hacer crecer a quienes lo comparten. Y ahí es donde metafóricamente, se iluminan los rincones del alma sumisa.

Hace tiempo que no llevo ni el látigo ni la fusta  a la primera cita. Que me tomo todo el tiempo del mundo para conocer, entre café y café a la persona con quien tengo intención de mantener una relación fuera de los cánones y lo socialmente aceptado y utilizo esos momentos que no son sesiones, para entender, observar, aprender, integrar… para tejer la tela de araña sobre la que después dejaré inmóvil al sumiso.

Esas tardes de café y charla no son tiempo “perdido”… son la base más importante de lo que después pueda ocurrir cuando de verdad yo quiera tenerles a mis pies.

Y ahí es donde empieza la verdadera prueba que para mí es la más importante.

Lo fácil es apretar los dientes cuando la fusta azota las nalgas, cerrar los ojos cuando la cera cubre la piel o las uñas se pasean por la espalda amenazando la integridad de la piel y la flacidez del sexo . Lo fácil es entregarse cuando es lo que los dos queremos… completar un puzzle, llenar un vaso que estaba medio lleno…

Lo fácil es aguantar un azote más. Soportar la presión de las cuerdas que envuelven el cuerpo y subliman las sensaciones de la piel adormecida bajo los nudos y las vueltas… lo fácil soportar la cadena al cuello…

Por eso, cuando quiero saber cómo de resistente es un sumiso, no le azoto, no le ato, no le doy… sólo le miro… y descarto cualquier deseo, suyo… mío… nuestro…  y el aparente desinterés es el castigo… es la prueba, es el punto de salida… desinterés parcialmente fingido, porque podría hacerles, pero no hago… podría decirles, pero no digo… y mojo las ganas en el café, como en la canción aquella…  y no es lo único que se moja cuando hago cálculos de poder, de dominio, de irracional posesión … podría hacer incluso como que no siento… pero la verdad es que siento.

No he hecho más que empezar a leer el libro y ya me está haciendo pensar y recordar muchas cosas además de haberme dejado una sensación agridulce de esas que se instala en el estómago mientras lees. Éste no es uno de esos libros escritos para impresionar y redactados a partir de cuatro incursiones en el mundo ciber sino una historia real. Vanessa murió poco después de publicar este libro, a los 21 años.

Yo no conocía el libro y me lo ha descubierto y recomendado una persona de gran sensibilidad para la lectura. La sipnosis la he sacado de la web de Agapea porque aún no lo he leído entero pero prometo volver a hablar de él cuando lo haga y también me gustaría conocer vuestra opinión sobre el mismo. Mientras tanto, como adelanto:

Vanessa , estudiante de letras, siente una atracción irresistible hacia Pierre, un hombre maduro que la introduce en el mundo de la dominación. Con una sinceridad rayana en el candor, «Laïka», nombre que adopta después de su iniciación, conduce primero al lector por las sombras de su infancia, marcada por humillantes castigos, antes de introducirle en las primeras prácticas sadomasoquistas. Así, al hilo de las sucesivas pruebas a las que Laïka se somete, el lector alcanza a comprender la plenitud de su goce ya de adulta.

De este modo, Vanesa Duriès nos adentra, con extraordinaria lucidez y serenidad, en el vínculo -imprescindible para participar en ese peligroso juego- que ata a la sumisa a su Amo, un vínculo basado en la confianza y en el absoluto respeto a los límites establecidos de común acuerdo. Con la misma claridad, describe las paradojas de la dominación erótica: por un lado, el sometimiento es la prueba del amor de la sumisa hacia su Amo; por otro, esa absoluta entrega no hace sino subyugar al Amo, quien se convierte a su vez en un fascinado esclavo de su víctima.